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La Minoría Wa - Cultura y actualidad

 
 

Introducción

Los Wa son varios pueblos de cultura y lenguaje semejante que habitan en el extremo suroccidental de la provincia de Yunnan, así como en los distritos cercanos de la vecina Birmania (Myanmar). Su carácter belicoso y las dificultades de acceder a las regiones donde viven les han convertido en uno de los pueblos menos conocidos del sudeste asiático. Los que están en el lado chino de la frontera, han sido estudiados a partir de los años 50 por antropólogos locales. Lo que hasta entonces se pensaba era una cultura volcada en la violencia, pues las poblaciones cercanas temblaban ante su nombre recordando sus expediciones de caza de cabezas, se vio que no era en realidad más que una cultura volcada en la religión, de hecho cerca del 60% de sus recursos económicos se consumían en actividades religiosas. Y esa caza de cabezas legendaria no era más que la forma de ofrecer a las diosas el sacrificio más valioso de la naturaleza: el ser humano.

Todos los pueblos Wa tienen leyendas relativas a su origen “saliendo de la cueva” o Sigangli.

Wa cultura en transformación

Los Wa entran en el mundo moderno a pasos agigantados, la influencia de la cultura china y, a través de ella de la cultura del consumo internacional ha llegado ya hasta los últimos rincones del territorio Wa. Su cultura tradicional desaparece a pasos agigantados, sus aldeas han perdido ya esas características que las distinguían de las de los pueblos vecinos, las propias casas, con sus paredes de ladrillo y sus ubicuos techos de Uralita, han perdido para siempre ese simbolismo que antaño reflejaba su forma de vida y cosmovisión. Las propias personas parecen en frenética carrera por escapar a una forma de vida que ahora les parece de una miseria insoportable, algunos buscan la riqueza en la emigración, en las pocas oportunidades que un incipiente desarrollo, en la todopoderosa burocracia china o en ese turismo que no acaba de despegar:

Sin embargo, en medio de este frenético baile de valores, se van perfilando unas características que pueden acabar por definir la cultura de los Wa del futuro. Desde esos electrizantes bailes del pelo y conciertos de tambores promovidos por el gobierno, a esos no tan espectaculares sistemas de cooperación que presenciamos en las labores agrícolas de Nuolang o la erección de la casa en Wenting, esas reliquias de su religión tradicional como el sacrificio del pollo para los espíritus o la bendición de la nueva casa, o la conservación del fuego durante todo el año, el tabú del sacrificio de pollos antes del tercer mes.

wa aldea

Una arquitectura en transformación:

Los elementos tradicionales de la arquitectura Wa han ido desapareciendo según se hacían innecesarios. Las aldeas situadas en la montaña aun conservan sobre ellas, un bosque más o menos despojado de sus atributos sagrados que les protege de las riadas durante la estación de lluvias. Las tuberías de bambú, puertas y muros protectores han desaparecido, así como las casas de los tambores, cerradas durante muchos años, y los bosques otrora sagrados, van siendo abandonados.

La mayoría de las aldeas son habitadas por un buen número de familias Wa, 60 o más de 100. Las casas están construidas con distintos materiales que denotan una estratificación económica: de ladrillo los más ricos, de madera o adobe los menos pudientes. Y siempre un techo de Uralita. Algunas de las casas de ladrillo y las que son de adobe o madera tienen un suelo de cemento o arena, sobre el que sigue ardiendo su fuego siempre eterno. Otras cuentan ya con suelo de cerámica del que está ausente el fuego.

El altar a los antepasados ha sido sustituido en muchas casas por esos enormes posters de Mao, que en brillantes colores presiden su vida familiar. En el dintel quedan a veces todavía espejos u otros signos vegetales ubicuos en Yunnan, protectores de la vivienda.

wa musico wa mujer

 

Los Moba o especialistas en sus rituales, denostados por los comunistas como explotadores debido a su monopolio en la ingestión de los pollos, pues tradicionalmente cualquier actividad de importancia iba acompañada por el sacrificio de un pollo y la adivinanza con sus huesos, y la ingestión de su carne por el moba si era auspicioso o desecho de la misma si no, han desaparecido de muchas aldeas o mantienen un perfil mucho más bajo. En Cangyuan la gente ofrece un pollo a los espíritus cuando enferma y se lo come ella misma, como vimos en Wenting o va a visitar al médico, que, como vimos en Aishuai, provisto de los medicamentos básicos de la farmacopea occidental, intenta aliviarles sus dolencias más comunes. Él también, como antaño el moba, disfruta de una posición de privilegio en la aldea. Su actuación ya no está avalada por los demonios, sino por la ciencia internacional. Su consulta, despojada de los signos misteriosos que se podrían esperar, cuenta en cambio con cajas de medicamentos cuidadosamente ordenadas.

Para poder sobrevivir en estas tierras pobres de las montañas de la frontera sino-birmana antes cazaban cabezas que ofrecían a la diosa de la agricultura mediante complejos rituales originados en los tiempos mismos en los que la humanidad empezó a depender de la agricultura para su alimentación, hoy han abrazado la religión del capitalismo y la globalización, que por medio, especialmente de la emigración (todas las familias parecen contar con hijos fuera) permite complementar los magros ingresos que proporciona el campo. La emigración también alivia la tensión de una población creciente sobre tierras cada vez más escasas.

En la primavera del año 2008 realizamos varias expediciones a los territorios Wa para comprobar  de primera mano cómo era su situación actual. Este documental es el resultado de dichas expediciones. 

 

 

 
     
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